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Imagina que estás viendo una película que en principio parece interesante y con frecuencia la imagen se difumina o desaparece por un segundo, a veces incluso de
forma imperceptible ¿cómo piensas que te sentirías?

Quizás frustrado, o quizás no lo percibas de forma consciente pero evidentemente tendrías que hacer un sobre esfuerzo, eso es indiscutible, así que aunque, repito, no seas consciente, tu cerebro tiene que trabajar para “sobreentender” lo que no ha visto o escuchado y

¿sabes cuál será el desenlace de esta historia?

pues ¡que perderías el hilo de la trama! porque tu cerebro está ocupado en montarse “su película” en la cabeza.

No se produce la escucha activa porque el receptor está muy ocupado en hacer un puzzle mental y se cansa porque cuando se sentó frente al televisor su intención era relajarse viendo una película, no sentarse a hacer un puzzle.

Bien, pues eso que a simple vista es tan obvio, es lo mismo que ocurre cuando hablamos sin vocalizar. Nuestros interlocutores nos escuchan a medias porque deben intentar buscar inconscientemente las letras o incluso sílabas que has dejado de pronunciar y entonces pasa eso de Nadie me escucha, no me hacen caso, hablo para las paredes… si, por supuesto que hay otros factores que hacen que la gente no escuche o no te haga caso, pero te aseguro que el no vocalizar es una de ellas.

¿Y por qué se produce esta falta de vocalización?

– primero por una crispación de los músculos, una mala articulación.

– Y segundo por una mala dosificación del aire.

Y no olvides que en ambos casos las cuerdas vocales se resienten.
Si nuestros músculos estás crispados y no articulamos correctamente, algunas letras, sobre todo sílabas, se quedarán por el camino.

Otro de los efectos que produce la mala vocalización son esos desagradables chasquidos que a veces escuchamos en la gente cuando habla, si es tu caso ¡ponte las pilas porque tu mandíbula está anquilosada!

Por lo tanto, ejercitemos nuestros músculos faciales y aunque la mandíbula es la principal causante de la mala vocalización, no es la única: si no movilizas bien la lengua, los labios o incluso tus carrillos, nuestras palabras salen farragosas, no suenan limpias así que dedica un poquito de esfuerzo a mejorarla y verás como es fácil, además lo notarás enseguida. No obstante en el próximo blog te doy algunas
ideas para que mejores tu vocalización. Hasta pronto.

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