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ELASTIFICAR LENGUA.

SEGUNDA VISITA AL GIMNASIO DE LA VOZ

Si recuerdas en el blog número 4 expliqué la importancia de la vocalización para conseguir una escucha activa por parte de nuestros interlocutores. También hablamos de que en la vocalización intervienen varios músculos faciales, no sólo la mandíbula, aunque hay que reconocer que es la más importante, pero no es la única responsable de ayudarnos en una buena dicción: la lengua, labios y carrillos también son muy importantes así que siguiendo con el blog 5, hoy voy a facilitarte un par de ejercicios para flexibilizar otro de los principales músculos que intervienen en la fonación ¿te parece? pues vamos allá:

 

Quién no ha oído esa frase ¡menuda lengua tiene! jajaj pero luego se nos olvida que efectivamente la lengua es el músculo principal a la hora de hablar. aunque este comentario no se refiere precisamente a la buena vocalización jajaj.

 

Así que en este blog vas a aprender a movilizarla aún más, jajaja ¡vamos allá!

 

¿Recuerdas cuando eras pequeñ@ lo que hacías después de comerte un maravilloso y gigante helado de chocolate? tenías 2 opciones, dejar que mamá te limpiara la cara con una servilleta o limpiártela a lengüetazos para aprovechar los últimos restos de helado… ¡y eras capaz de lavarte la cara entera para no desperdiciar ni una gotita!

 

¡Pues eso es lo que te pido que hagas! Pasa la lengua por la comisura de los labios estirando mucho la lengua, de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, unas cuantas veces y después juega a tocarte el paladar, ¡si, si, el paladar! para eso necesitas hacer un pequeño esfuerzo y finalmente y lo más divertido, tocarte la punta de la nariz, ¡te propongo un reto! observa hasta donde te tocas la nariz, práctica el ejercicio un par de veces una vez al día, y al cabo de una semana observa como parece que tu lengua se alarga, jaja, no te asustes, no es que crezca, es que has conseguido flexibilizarla, y eso a la hora de hablar ¡ya lo creo que se nota! para hacerme entender, es como cuando en el gimnasio haces ejercicios diarios de flexibilidad hasta que consigues tocarte las punta de los pies sin doblar las rodillas.

 

¡Créeme que este, aparente, tonto ejercicio es muy potente para facilitar una dicción mucho más clara, para que no te resbalen las “r” así que te animo a practicarlo y en próximos blogs te facilitaré más ejercicios para movilizar carrillos y labios, ya sabes que todo suma para que consigas desatar tu voz.

 

Hasta el próximo blog.