Tengo una información ¡y la suelto! Cuando transmites una información, en tu cabeza, inconscientemente, está perfectamente estructurada, aunque tu piensas que dices las cosas porque sí ¡no existe el porque sí en comunicación! todo, absolutamente todo lo que decimos tiene un porqué, aunque a veces ni tu mismo lo sepas, pero eso no significa que el otro interprete las cosas igual que tu las cuentas porque en su cabeza existe otro tipo de reloj dependiendo de sus vivencias, es decir que para ti pueden existir palabras con mucha fuerza que al otro le resbalan así que “dale pistas” llévale de la mano para que tu interlocutor sepa qué camino es el que debe seguir para ir contigo, para sentir lo que tu sientes ¡todos los caminos llevan a Roma! pero tu debes indicarle justo el camino que quieres que siga y para ello debes aprender a marcar palabras de forma que tu interlocutor, de forma inconsciente, sienta como tu, refuerce lo que tu refuerzas y obvie lo que tu obvias para que cuando acabes de contar tu historia, tu oyente sienta algo bastante parecido a lo que tu sientes, se mimetice contigo, empatice contigo, sea lo más parecido a ti. Solo así estarás seguro que la otra persona ha recibido la información justo como tu la has contado, sin dobleces ni malos entendidos. Y eso ¿cómo se consigue? primero poniendo el corazón en lo que estás contando porque si tu no sientes, no puedes pretender que el otro “sienta”, después visualizando lo que estás relatando, porque si tu no lo ves, el otro tampoco además esto te ayudará a que tus palabras, que como tu tienen vida propia, puedan respirar, tengan el espacio que les corresponde porque al visualizar les das su lugar sino prueba lo siguiente: di una frase tal cual, como la dirías normalmente y después vuelve a hacerlo pero viendo en tu cabeza todo lo que estás contando ¡¡¿la cosa cambia verdad?!! y finalmente indícale las palabras que tienen relevancia en tu historia porque no es lo mismo decir “Vivimos en un país libre” que decir “Vivimos en un país libre” el protagonista de la frase cambia ¿no crees?

 

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