¿Te habías parado a pensar que lo primero que hacemos al nacer es comunicarnos? Llegamos llorando porque es la única forma que tenemos de comunicarnos en cuanto comenzamos a respirar. Porque la comunicación es imprescindible para subsistir, y no solo para pedir comida, para que nos cuiden o para pedir ayuda, sino también para expresar nuestros sentimientos, nuestros sueños, nuestros triunfos y anhelos y por supuesto sentirnos escuchados, porque para que exista comunicación tiene que haber escucha, y no cualquier escucha sino una escucha empática.

Sino observa al niño o niña al que no escuchan ¡se dedica a fastidiar, a molestar, a portarse mal! Porque para subsistir necesita ser escuchad@ así que se comunica como puede porque para que exista la comunicación hace falta hablar y escuchar. Lo cierto es que a muchos adultos les ocurre lo mismo, no saben comunicarse de forma positiva y lo hacen como pueden de forma negativa, insultando, gritando o farfullando porque no han aprendido a comunicarse de forma positiva y por supuesto se quejan de que nadie les entiende y por eso se enfadan.

Así que desde ya te digo que si pretendes ser un buen comunicador lo primero que tienes que tener es una gran dosis de RESPONSABILIDAD.

¡Nada de echarle la culpa al emisor que es el que no comprende nada aunque se lo explique bien clarito! ¡no! Si tu emisor no entiende es que no te has comunicado en su idioma, no has practicado la empatía y no has practicado la escucha mientras hablabas sin dejar de escucharte a ti mismo.

Según el diccionario de la Real Academia, la comunicación es la transmisión de señales mediante un código común al emisor y al receptor pero lo que no se comenta es que esos “códigos” varían para cada uno dependiendo de sus vivencias.

Por lo tanto, el hecho de utilizar los mismos “códigos” no nos garantiza que la comunicación sea correcta, y entonces ¿cómo sé que mi comunicación se recibe exactamente igual que la emito?

Poder interactuar, comunicativamente hablando.

De ahí surgen tantos problemas psicológicos, ¡cuántas personas se vuelven ariscas y amargadas porque sienten que nadie las escucha! Porque sienten que no son capaces de comunicarse de forma efectiva, justo porque una buena comunicación es algo imprescindible para estar sano mental y físicamente.

De hecho aunque no queramos siempre estamos comunicando. No hace falta hablar, nuestros ojos, nuestras manos, nuestros gestos hablan lo queramos o no.

Sin ninguna duda, es algo que solo puedes saber si practicas la empatía, la escucha activa y una gran dosis de humildad para ser capaz de estar atento a las señales de la comunicación de la persona que te escucha, porque en muchas ocasiones hablamos de “diálogo” cuando en realidad practicamos el “monólogo” porque para que se produzca el diálogo tienen que intervenir al menos dos personas, y para que eso ocurra no sólo debo dedicarme a hablar sino también a escuchar y no solo con los oídos sino con cada poro de tu cuerpo para ser consciente en todo momento de si a la persona que “dialoga supuestamente” contigo, le ha “tocado” de forma especial alguna palabra que has dicho o no ha “comprendido” alguna otra, y para que todo eso funcione hace falta una gran dosis de RESPONSABILIDAD ¡nada de echarle la culpa al emisor que es el que no comprende nada aunque se lo explique bien clarito! ¡no! Si tu emisor no entiende es que no has hablado en su idioma, no has practicado la empatía y no has practicado la escucha mientras hablabas sin dejar de escucharte a ti mismo.

A partir de hoy en este blog vamos a intentar comunicar mejor ¡yo incluída! Voy a intentar abordar puntos de la comunicación para que entre todos consigamos una comunicación efectiva porque ¿qué es lo que más hacemos durante todo el día? ¡Comunicarnos!

 

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