Pues como te prometí, este blog se va a convertir en tu primer gimnasio vocal, pero no será el único, más adelante abordaré otros ejercicios para movilizar distintos músculos que intervienen en la fonación, y por supuesto también realizaremos ejercicios para fortalecer las cuerdas vocales así que si me acompañas te iré guiando para que poco a poco vayas desatando tu voz, e incluyendo hábitos muy eficaces y que no te llevarán mucho tiempo porque incluso puedes practicarlos mientras haces otras cosas sino compruébalo tu mismo.

Y en nuestro gimnasio vamos a comenzar por flexibilizar la mandíbula, que como decíamos en el pasado blog es clave para una perfecta vocalización.

Te propongo 2 ejercicios para que hagas los 2 o elijas el que te sea más cómodo de practicar, aunque lo ideal sería que los alternaras así que ¡comienzo por el primero!

Seguramente sea un ejercicio que si no lo has practicado hayas oído hablar de él, es el ejercicio del lápiz entre los labios.

Personalmente llevo más de 20 años practicando este ejercicio diariamente, antes de comenzar con una locución, eso sí ¡haciéndolo bien! así que te explico.

La clave está en colocarse el lápiz entre los labios pero sin morderlo, y al principio de los labios, no en la comisura porque sino conseguiremos el efecto contrario, es decir, tensaremos la mandíbula, así que colócatelo suavemente en los labios y manteniéndolo sin que se caiga pero sin morderlo, por eso necesitarás movilizar tu lengua y mandíbula para hacer que tus palabras suenen lo más claras posibles.

¡Es un ejercicio de destreza!

Pero no quiero que me creas, quiero que tu mismo o tu misma compruebes que funciona te propongo un ejercicio para que decidas si quieres seguir practicándolo o no:

 

Primero lee en voz alta un pequeño texto, de unos 10 renglones, observando como sientes la cara, la mandíbula, los mofletes, los labios, la lengua… después lee el mismo texto pero con el lápiz entre los labios, sintiendo como se elastifica tu musculatura facial, los grandes esfuerzos que tiene que hacer toda tu cara para que se entienda lo que dices y finalmente obsérvate de nuevo cuando lo leas por tercera vez, esta vez sin el lápiz entre los labios ¿como está ahora tu mandíbula, tus carrillos? ¿cómo suenan tus palabras? suenan más limpias y claras ¿verdad?

 

Y el segundo ejercicio que te propongo es el de movilizar tu mandíbula de la siguiente forma:

1º mueve tu mandíbula de un lado a otro,

2º muévela hacia delante y hacia atrás…

3º hacia delante y hacia los lados ( si una posición bastante incómoda)

4º hacia atrás y hacia los lados.

 

¡Realízalo unas 5 veces!

Y ahora cuando hables presta atención a tus palabras para que seas consciente del buen trabajo que has hecho sólo así te animarás a seguir practicando diariamente para que tu mandíbula no siga anquilosándose y no olvides contactarme si necesitas ayuda para conseguir tu objetivo.

Te recuerdo que también puedes escucharlo AQUÍ

Hasta la próxima.